Tour por Delhi.

📓 Cuaderno de bitácora · Día 3

Tour por Delhi.

Julio 2023 · Delhi

← Ver la ruta de este día

Después de dormir unas razonables 9 horas, quizás un poco más, un poco menos los del sueño ligero, bajamos a desayunar, eran las 8 de la mañana y yo me iba a meter cualquier cosa con curry del buffet. Así fue, sin más.

Después de eso subimos a recepción a esperar a nuestro chófer para el día. Resulta que salí a ver si alguno de los dos que había en la entrada era el nuestro, obviamente los followers se metieron en el coche sin esperar a que termináramos de dialogar el hombre y yo, por lo que se dio una de esas divertidas situaciones en las que se quedan 3 dentro de un coche con cara de no entender nada…

En resumen, no era nuestro coche, el nuestro llegó unos minutos tarde por que se había equivocado de hotel.

Esta vez sí, nos subimos al coche, le dije al conductor los sitios que queríamos visitar y mas o menos el orden, por tener uno de los monumentos las entradas con cierto horario…

Él decidió por nosotros.

Primero fue India Gate, dónde además de ver la obra de ingeniería que dio lugar a la ciudad de Nueva Delhi en los 50 del siglo pasado, también empezamos a percibir lo insistentes que son los comerciantes callejeros por aquí.

En segundo lugar la maravillosa Tumba de Humayun, un recinto funerario del siglo XVI que impresiona por su belleza y su simetría. Afortunadamente al llegar no encontramos a nadie, por que al salir empezaban a llegar autobuses llenos de niños uniformados de blanco… no quiero imaginarme paseando rodeado de mini marineritos pidiéndome fotos…

El orden que decidió nuestro chófer, que reconozco que no estaba mal, por distancias y ubicaciones, nos llevó al Templo del Loto, que estaba cerrado al ser lunes, pero nos buscó un sitio en la valla exterior para echar unas fotos y nos dijo que ese edificio era solamente un atrapaturistas… y no le faltaba razón. Solo hay que leer las reviews en Google.

El siguiente punto me hubiera gustado que fuera el Templo Akshardham, pero estaba también cerrado por ser lunes y es el mismo concepto del Lotus Temple, un edificio de reciente construcción donde no puedes entrar ni el móvil y dónde te cuentan las bondades del hinduismo y su práctica, el paraíso de las divorciadas cincuentonas que se zumban a su profe de yoga… así pues, acordamos con el Taxi driver ir a Qutab Minar, un complejo de ruinas de un antiguo centro religioso musulmán que alberga la construcción en ladrillo más alta del mundo, el Qutab Minar justamente. La visita me gustó, es un sitio muy agradable dónde no debe haber mucho turista visitando, ya que queda retirado, así que algunos locales se hicieron fotos conmigo como si fuese Cristiano Ronaldo…

Tras todo eso, había que comer, le pedimos que nos llevara a un sitio que sirvieran cerveza… volvimos a Connaught Place, el epicentro de la ciudad colonial.

Pasamos por la zona de Rashtrapati Bhavan, el lado opuesto a la macroavenida del India Gate, donde se encuentran los edificios gubernamentales, el Parlamento antiguo, el nuevo, la residencia del Primer Ministro… y llegamos a Connaught.

El restaurante elegido fue Lazeez Affaire, un restaurante con pretensiones, que queriendo mostrar su estatus de lujo tenía el aire acondicionado a todo trapo. El camarero, un personaje entre el Primo Fétido y Miniyo de Austin Power, nos tomó nota de las cervezas y la comida. Reconozco que la comida estaba deliciosa, picante a nivel europeo, pero muy sabrosa.

Ahí empezó a asomar la bacteria del smoothie de la noche anterior, donde de modo valiente (temerario) Lydia y Ruth pidieron sendos smoothies de fruta en el restaurante de la cena… pues bien, Lydia ya andaba delicada pasadas 16 horas…

He de decir que a mí me dio un sustito mi riñón (¿el regreso de Cálico Electrónico?).

Después de comer, o de ponernos hasta el culo dirían otros, nuestro chófer nos acercó al Red Fort, cerrado hasta el 15 de Agosto por preparativos del Aniversario de la Independencia o algo así. Ahí el acoso de los comerciantes callejeros fue implacable, queríamos visitar las afueras del fuerte, acercarnos a la Mezquita Jama Masjid, pero el calor, el acoso y mi malestar decidieron dar por terminada la excursión. Eso sí, me tomé un Nolotil para aplacar la molestia riñonil que funcionó al momento.

Una vez en el hotel se despertó el cracken de Lydia, hasta el momento de escribir estas lineas es un trapo tirado en la cama, con al parecer el dulce recuerdo del smoothie en forma de gastroenteritis.

A eso de las 8 de la tarde los tres supervivientes decidimos meternos de lleno en la realidad de Delhi.

Pillamos un tuktuk, o rickshaw como se llama aquí, para ir al bazar de Chandni Chowk a la hora que cierran los comercios. El choque fue brutal, a esa hora, cientos de personas extendían telas en el suelo para disponerse a pasar la noche durmiendo al raso en la calle.

Hicimos el paseo a todo lo.largo que da la calle, hacia el final, desembocando en el Fuerte Rojo hay varios templos que justamente estaban celebrando algo, con el consiguiente cúmulo de gentes venidas de todas partes.

Calor, gente, humedad, olores… todo esto hicieron despertar la bacteria del smoothie de la noche anterior de Ruth, así que mientras esperábamos el Uber y yo sacaba unas fotos a las murallas del fuerte iluminadas, ella tuvo a bien llamar a Hugo ante la mirada de los locales, bella estampa.

Al llegar al hotel, con Oscar subimos a la azotea, donde tienen un par de mesas y sirven comida y lo más importante, cervezas.

Por la noche, Ruth se unió a Lydia en su llamamiento constante a Hugo y a mear por donde no es…

India y sus habitantes microscópicos.