📓 Cuaderno de bitácora · Día 5
La Libertad, Ellis Island, el puente y un abrigo
Diciembre 2017 · Downtown
Pues hoy si, lo hemos conseguido. Hemos llegado a Battery Park lo suficientemente temprano para que solo nos toque hacer 3 min de cola para coger las entradas y otros 15 min para poder pasar el control de seguridad, ahora entiendo porque se forman esas colas tan insoportables, tienes que pasar un control igual que en los aeropuertos, lo que supone quitarte las miles de capas de ropa que llevas (por suerte no te hacen quitarte las botas) y que no se te olvide en cinturón, reloj..etc que te registran como si se les fuese la vida en ello, la obsesión por la seguridad está en cada rincón de la ciudad.
Pues allí que vamos como valientes y nos subimos directos a la cubierta del barco, que hay que tener las mejores fotos de postureo aunque nos cueste la salud y nos quedemos con la cara y la nariz rojas del frío. Y merece la pena porque sigo quedandome embobada con las vistas del Skyline camino de la Estatua de la Libertad. Fotos, fotos y más fotos y el camino se hace corto. Eso si, una vez llegamos a la isla no bajamos del barco, nos parece absurdo ver la estatua desde abajo y no poder entrar (las entradas suelen estar agotadas semanas antes) por lo que nos esperamos tomando un café a que el barco salga a su siguiente destino: Ellis Island (la isla de la esperanza para algunos y la de las lágrimas para otros). Es una visita que merece la pena sobre todo porque puedes coger un audio guia y seguir los mismos pasos que siguieron millones de inmigrantes que buscaba fortuna en este país, y si no tienes tiempo de hacer la guia completa merece la pena aunque sea entrar en la sala principal que está muy bien restaurada. Al terminar y como habíamos perdido el barco de vuelta aprovechamos para sacar más fotos, más Manhatan y rascacielos de fondo y de nuevo al barco, esta vez a tiempo.
Pues como habíamos madrugado tanto y era la hora de comer, o eso dicen los de aquí, para nosotros era la hora del segundo desayuno que mejor que unos buenos bagels con cosas, pues según google teníamos uno muy bueno y muy cerca, Leo’s Bagels..ummm que ricos estaban.
Y ahora que?, pues según mi orientación no podríamos estar lejos del puente de Brooklin y en el mapa no lo parecía por lo que andandito que nos fuimos, aunque cerca cerca no estaba conseguimos llegar, hicimos el mismo trozo que hacen todos los turistas para hacer las fotos, nos hicimos una cuantas y de vuelta para atrás, parece una gilipollez pero hace ilusión llegar hasta allí y además ves la mega estructura que se requiere para hacerlo posible.
De vuelta nos encontramos con el ayuntamiento, edificio impresionante y gigante como todos y de ahí al metro, próxima parada el Guggenheim que al llegar nos asustó por la cola de gente (que raro ehh) pero por suerte o por echarle un poco de morro descubrimos otra cola mucho más pequeña y resultó ser la buena y la que nos tocaba a nosotros.. colada por la puerta trasera que se podría decir ya estabamos dentro. Tengo que reconocer que la mayoría de las obras ni las entendí ni me parecían bonitas y a pesar de muchos no se porque son arte, pero el caso es que allí estaban, junto con cuadros de Picasso, Monet y compañia.
Y al salir nos sobraba un poco de tiempo asi que fuimos al siguiente museo que más cerca quedaba, el Museo Nacional de Diseño Cooper Hewit. Merece la pena solo por ver el edificio por fuera y por dentro, además nos llevamos la sorpresa de que en la planta 3 hay una exposición sobre muebles de diseño bastante curiosa.
Por si no hubiésemos hecho pocas cosas durante el día quería hacer una última… ir a comprarme un abrigo nuevo. De nuevo al sur de la ciudad y de cabeza al Century 21, y lo conseguí, abrigo nuevo y muy calentito.
Y ahora sí, toca ir a casa comprar algo para cenar y a dormir un poco.