📓 Cuaderno de bitácora · Día 11
Perhentian Besar - Perhentian Kecil.
Agosto 2019 · Perhentian
La noche ha sido durilla, a eso de la 1 se han abierto los cielos y ha caído sobre nosotros la tormenta perfecta.
Hasta mas o menos las 5 ha sido un devenir de rayos, truenos, lluvias sin cuartel, ráfagas de viento…
Ha sido bastante complicado conciliar el sueño con semejante banda sonora.
Igualmente, a las 8 y media hemos salido a desayunar, aún chispeaba… y sobre las 9 y media hemos empaquetado las cosas para saltar este mediodía a la siguiente isla, Perhentian Kecil y hemos realizado el check out del Bayu Dive.
A eso de las 10 ha dejado de llover, así que nuestra mañana la hemos dedicado a pasear por la playa, (siempre he pensado que después de una tormenta es el mejor momento para darse un paseo por la orilla del mar…), y a la vida contemplativa.
En definitiva, todo lo que había que hacer era tiempo, ir a comer al Flora Bay, liquidar nuestra cuenta de clientes y pillar el taxi boat, teniendo el check in en el otro hotel a partir de las 14, no tenemos prisa ninguna.
Así pues, liquidadas las tareas, nos hemos despedido efusivamente del staff del BFirst Cafe, el bareto molón de la playa pija y ellos nos han gestionado el Taxi Boat a Long Beach.
Hemos cargado las maletas en la lancha y en 15 minutos ya habíamos cambiado de playa.
El check in en el hotel bien, la subidita al complejo es curiosa, pero una vez en la habitación, sales al balcón y flipas, vistacas.
Apunten, Aman Dan Laut, las instalaciones tienen trote, pero tienen lo que han de tener, y las vistas…
Una vez instalados, Ruth ha hecho de avanzadilla en la playa mientras yo la hacía en el baño…
Sorprendentemente a partir de las 15:30 se ha ido despejando el cielo, hasta el punto de acabar la tarde con un agradable solecito…
Sin duda esta isla es mucho más animada, y en la playa hay muchísima más gente.
Aún así nos hemos hecho nuestro huequito tranquilo para aprovechar las últimas horas de luz del día.
En Besar nos habían hablado de la noche en Long Beach, fiesta en la playa hasta altas horas, musica a todo trapo, mejor no pretender dormir… ¡Una mierda gorda pa ellos! Esto es como una verbena de pueblo, naaaaaaaaa.
Mesitas bajas en la arena, antorchas para iluminar, los restaurantes montando mesas y barbacoas… y música bastante comedida… algún que otro hippie español “vendiendo” pulseras (ni una le compraron a la que tenia al lado) para financiarse las vacaciones perednes y unos cuantos flipaos jugando con fuego y haciendo como que saben…
En fin, continua el plan relax como estaba…
A las 22 a la cama… con eso lo digo todo…