📓 Cuaderno de bitácora · Día 15
Singapur
Agosto 2019 · Singapur
El objetivo del día era uno, claro y conciso: “Encontrar la camiseta de la selección de Singapur de Rugby”
Nos pateamos 4 centros comerciales hasta que, por fin, en el mas cutre, apestoso y desaliñado, en unas tiendas dónde podías encontrar todo tipo de camisetas de fútbol de todas las temporadas de todas las ligas, en un perchero escondido… la camiseta, era la de seven, pero me vale igual.
Y así echamos la mañana, caminando… entre mall y mall, visitamos la colina de la antigua fortaleza, cabe decir que por error, pero fué una visita interesante, así como un antiguo barrio colonial con 8 o 9 casas super bien conservadas en una calle peatonal…
Tras la consecución del objetivo principal del día, siendo ya las 14h y sin comer, pillamos un Grab para ir al Hawker de la calle Haig, totalmente local, donde además está el puesto primigenio del Putu Piring que aparece en el documental de Netflix sobre Street Food en Singapur.
Allí comimos por 17$, unos 11€, cerveza de 650ml incluida…
Sencillamente maravilloso.
Tras esta placentera experiencia culinaria, paseito por el barrio residencial de los alrededores, que como curiosidad, tiene pequeñas parcelas de huertos urbanos asignado a cada bloque de vecinos.
Un poco más hacia el sur, la arquitectura cambia, se vuelve mas tradicional, hasta que damos con las Peranakan Houses, unas casitas de colores de los años 20 del pasado siglo, que al parecer, se han echo famosas por su colorido y su fotogénia.
El pasear fuera del bullicio del centro financiero de Singapur es algo recomendable, hay momentos que piensas que te va a estallar la cabeza con tanto ajetreo, tanta gente, tanto turista…
Nos fuimos de ahí al hotel, a descargar y a refrescarnos en la piscina en la azotea del hotel, con los rascacielos de fondo daba bastante juego… también opinaban lo mismo los obreros del edificio en obras de al lado al ver a Ruth en bikini…
Una vez cargadas las baterías, pusimos rumbo a Gardens by the Bay, y llegamos justo para ver el espectáculo de luces del bosque…
Por el camino, pasamos por Boat Quay, una animada zona de restaurantes, donde nos llamó la atención uno de ramen que, al volver, fué el elegido, no sin antes pasear por la zona que resulta estar llena de putis… no sé por qué siempre acabamos encontrando las zonas de putis en todas las ciudades…
Después de un ramen delicioso, unas gyozas espectaculares, rumbo al hotel a dormir con la tripa llena…