Última mañana en Viena con el Palacio Schönbrunn y sus jardines, un paseo por el Naschmarkt y la Cripta Imperial antes de volver al aeropuerto para el vuelo de vuelta a Barcelona.
Qué vimos

Palacio Schönbrunn
La residencia de verano de los Habsburgo, un enorme palacio del siglo XVII decorado en estilo rococó, rodeado de jardines. Con el Hofburg, es la visita imprescindible de Viena.
Consejo: Hay varios tipos de entrada según las zonas (palacio, jardines privados, laberinto). Subid hasta la Glorieta para la mejor vista.

Naschmarkt
El mercado callejero más conocido de Viena, con puestos de fruta, verdura, flores, pan y todo tipo de alimentos, mezclados con decenas de restaurantes internacionales a precios asequibles.
Consejo: Entre semana es más tranquilo; los sábados se llena. En festivo puede no abrir, conviene comprobarlo.

Cripta Imperial
La Kaisergruft, bajo la Iglesia de los Capuchinos, es el panteón de los Habsburgo. En sus salas descansan los monumentales sarcófagos de emperadores, emperatrices y archiduques de la casa de Austria.
Consejo: Para terminar con sabor dulce, cerca está el café del Hotel Sacher, cuna de la tarta Sacher.
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