Kolkata (Calcuta pa los amigos)

📓 Cuaderno de bitácora · Día 12

Kolkata (Calcuta pa los amigos)

Agosto 2023 · Calcuta

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Tras la sorpresa de encontrarnos en una urbe mucho menos hostil que Delhi, pese a estar igualmente superpoblada, organizamos un día de patear a tope.

Salimos del hotel con rumbo a College Street, la calle de las facultades y las librerías.

Una especie de encantes llenos de libros por todos lados, y todo junto a facultades como la de Medicina o la de Sánscrito, era pronto, a penas las 10am y justo abrían.

Por el camino pasamos una zona menos agraciada, pero nada que ver con el desastre urbanístico de Delhi.

Cruzamos un mercado local, bastante decadente y organolepticamente desagradable, para llegar a otra avenida donde pillar el metro al centro.

Esta vez, el metro si era lo que esperábamos, vagones y estaciones en buen estado pero con gente a rabiar.

Dejamos pasar el primer convoy para hacernos a la idea de que en el segundo nos iba a tocar subir y empujar.

No fue tan grave.

Bajamos en el centro, para tomarnos un cafelito en el Starbucks, momento que aproveché para ir al hotel a pillar mis zapatillas y llevarlas a un zapatero de los cientos que había por la calle.

Esta vez sí dimos con la tecla y ese hombre reparó como es debido la suela de la zapatilla y me repasó la otra, solo era cuestión de voluntad y de un poco de cola de impacto.

Después del momento feliz de saberme en disposición de volver a calzarme en unas horas mis zapatillas infinitamente más cómodas que las indias, volvimos a la pateada, cruzando por la zona verde del centro de la ciudad, fuimos hacia la zona colonial, para ver la grandiosidad del legado británico y la decadencia en la conservación por parte de la administración India.

Fue una vuelta rápida antes de encarar hacia el Victoria Memorial, donde solamente visitamos los jardines, antes de volver al hotel. Eran las tres de la tarde y la lluvia nos había respetado, salvo un chaparrón de cinco minutos.

Tras una ducha rápida y ponerme ropa sin sudar, Ruth y yo nos fuimos a por una comida-merienda-cena, nos decantamos en primera instancia por una cadena de burgers local, chicken burgers y cosas por el estilo, pedimos no sin las dificultades de entendimiento por parte del camarero, que parecía no entender la diferencia de burger de pollo pequeña y combo vegetariano, tras aclararle que yo como animales varias veces y decidir él los menus que nos iba a encargar, llegó el momento del pago, en primer lugar me pidió pagar en cash, le dije que no llevaba encima y se sorprendió, le dije de pagar en tarjeta, y como me había pasado en alguna ocasión anterior el datáfono rechazó la operación. Resulta que ciertos datáfonos no aceptan tarjetas extranjeras, ahí me expliqué algunas situaciones que me había encontrado.

Rechacé el pedido y nos fuimos al Hard Rock Café de en frente, un sitio guiri friendly por excelencia.

Para nuestra sorpresa pudimos pedir burgers de ternera, cerveza y lo que nos apeteciera, estos sí que tienen la política de servir lo mismo en todos lados, moleste a quién moleste, no como los blandos del McDonald’s.

Después de una comida occidental como es debido, nos pillamos un Uber para acercarnos de nuevo al distrito colonial y pasear viendo la herencia británica, con algunos edificios bien conservados y en uso, como el de Correos o la sede de la compañía del ferrocarril.

Al llegar al hotel, preparamos de nuevo la mochila, pipi y a dormir.