Mi cumple en Bombay.

📓 Cuaderno de bitácora · Día 14

Mi cumple en Bombay.

Agosto 2023 · Mumbai

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No se me ocurre mejor manera de celebrar el cumple visitando uno de los Slum (suburbio o barrio marginal) más grande de la India.

Nos reunimos Ruth y yo temprano con el guía, pillamos un bus y fuimos a la estación y de allí a Dharavi, el slum donde se rodó Slumdog Millionaire. Para ponernos en contexto, los slum se crearon en la época de la ocupación británica para albergar a toda la gente que venía del campo a buscarse la vida en Bombay. Eran gentes especializadas en profesiones de lo mas variado que pese a tener un sueldo, no podían permitirse un alojamiento en la misma ciudad, así que empezaron a construir barracas en terrenos del gobierno, hasta hoy.

Hoy en día todos los slum tienen la parte de trabajo, donde se desarrollan actividades económicas y la parte residencial, pobre pero más que digna.

Concretamente en Dharavi vimos varias zonas, la de reciclaje y procesado de plásticos, la de confección de mochilas y maletas, la de tratamiento de pieles y una curiosa macropanaderia que servia pan de molde a toda la ciudad.

En la zona residencial, pese a los estrechos callejones y los apartamentos de 10 metros cuadrados, vimos a los niños iendo al cole y gente haciendo sus tareas domésticas.

La segunda parte de la visita nos llevó a Dhovi Ghat, otro slum, esta vez dedicado a lavandería, concretamente es la lavandería al aire libre de Mumbai, donde se lava la ropa de media ciudad, hospitales, empresas y particulares.

Por último, volvimos a Churchgate para ver el funcionamiento de los Dabbawallas, un sistema logístico de más de 130 años, que lleva la comida diariamente a miles de trabajadores desde sus casas al trabajo, recomendable buscarlo en Google y flipad… ni Glovo ni ostias…

Después de la visita nos juntamos para comer en la Pizza by the Bay, un garito pijo del paseo marítimo donde nos pusimos como el tenazas y nos clavaron como a Cristo, pero felices.

Para los cafés Lydia y Oscar me habían comprado una tarta de chocolates que terminó de rematar la faena para ir directos a la siesta.

Post siesta decidimos no cenar y pasar directos a las copitas en un hotel del paseo, un cinco estrellas, que tenía un pub inglés en el bajo. Pedimos piñas coladas y unos gin tonics, nos trajeron patatillas y cacahuetes para picar y el juego de la Jenga para entretenernos… y cuando ya no podían ir a mejor… me trajeron una pequeña tarta Sacher de cumpleaños, se habían quedado con la copla de que era mi cumple… espectacular.

Después de eso, estuvimos un ratito en el paseo, al fresco y cuando un yuppi local se puso pesado a explicarnos su vida decidimos irnos a dormir.