Jaipur, la capital de Rajasthan.

📓 Cuaderno de bitácora · Día 5

Jaipur, la capital de Rajasthan.

Agosto 2023 · Jaipur

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Amanecimos en las literas de un hostel bastante molón de Jaipur, sin desayuno, pero con cafetería.

Oscar y yo cafeteamos de buena mañana, Ruth pese a estar ya bastante bien no, Lydia 0 - Gastroenteritis 2.

Nos recogió el chófer tal y como acordamos, a las 8 en punto, para dirigirnos a la ciudad rosa de Jaipur, al centro histórico.

Cabe decir que se notaba que habíamos salido de la capital, menos suciedad, menos mugre, mas ambiente…

Nos reunimos con nuestro guía Kumar en frente del Hawa Mahal, el Palacio de los Vientos. Kumar, un tipo peculiar que hablaba español perfectamente gracias a los vídeos de YouTube de un profesor indio en Madrid… hay que reconocer que la necesidad agudiza el ingenio.

Nos contó acerca del lugar, la forma de pluma de pavo teal, las 365 ventanas y nos fascinó con las historias de los reyes y las reinas de Jaipur del s.XVIII.

Después de las presentaciones, fotos y batallitas, subimos al coche camino del Fuerte Amber.

Por el camino, paramos en un típico pozo con escaleras que hacía, en su momento, las veces de aljibe.

El fuerte del s.XVI está ubicado en un enclave espectacular a las afueras de Jaipur, en el pueblo de Amber, que a su vez se consagró a la Diosa Madre Amba, de ahí el nombre, es un bonito palacio amurallado con una mezcla de estilos Indo-persa, que al pasear y ver la parte funcional y la vida que en él se hacía encontramos ciertos paralelismos con la Alhambra de Granada de estilo Andalusí pero con una distribución y una conceptualización de ciertos espacios idéntica.

Tras la visita, por recomendación de Kumar, paramos en un médico local que disponía de farmacia para hacernos con medicinas para la gastroenteritis de Lydia y mi conjuntivitis (que empezaba a extenderse al otro ojo), ahí Kumar estuvo muy fino explicando al médico los síntomas y traducciendonos las tomas de las pastillas y mis gotas, no os vayáis a pensar que nos dieron hierbas o ritos hindúes… pastillacas, medicina moderna.

Una vez surtidos de drogas, tocó el turno de visitar las artesanías, las típicas visitas que todos estos tours hacen para vender souvenirs de los artesanos de la zona, esta vez fueron un taller de joyería y uno de textiles, y debo reconocer que ambos fueron bastante interesantes y poco agresivos en la venta.

Era el turno de visitar el Palacio de Jaipur, residencia aún del actual Rash de la zona, que pese a vivir habitualmente en Londres pasaba unos días en casa a ver a la familia y por eso había una parte del palacio cerrado al público, nada grave.

Por último, la visita al Jantar Mantal, lo más curioso de la visita, un parque con instrumentos astrológicos gigantes que mandó construir uno de los reyes que le flipaba el asunto. Ahí quizás fue el momento en el que Kumar me dejó el culo torcido para todo el día, nos explicó cómo se usaban los instrumentos y calculando ángulos de inclinación de la tierra respecto al sol nos mostró en qué casa zodiacal estaba el sol en ese momento y tal… vamos, que el tipo además de ser un loco de la historia y aprender español por youtube, era un flipado de la astrología y las matemáticas.

Tras esa primera revelación, nos fuimos a comer.

La segunda fue que me di cuenta que pedí solamente platos vegetarianos para comer…

La India no te cambia tanto como dicen los flipados del yoga y los hippies de las energías… estoy deseando matar y comer animales… lo que pasa es que los cabrones estos cocinan todo muy rico…

Con la panza llena, y dado que Lydia seguía regulinchi, dimos por concluida la excursión y nos devolvimos al hostel sobre las 16 horas, perfecto para echar una siesta y adelantar sueño para el madrugón que se venía al día siguiente.

Tras la siesta, tarde de relax en el bar del hostel, hacer maletas y cenar pizza en el propio hostel.

Y a las 22 a dormir, que el próximo tren sale a las 5:35.