El puto Taj Mahal.

📓 Cuaderno de bitácora · Día 6

El puto Taj Mahal.

Agosto 2023 · Agra

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Despertamos temprano, a las 4, para pillar un tren a Agra.

Llegamos a la estación con un rato de antelación, por aquello de asegurar la jugada y subir al tren correcto y en el vagón que tocaba… por si las moscas, pregunté al jefe de estación y me indicó. Todo bien, el tren llegó con un poco de retraso, pero nos salió la jugada perfect, nos metimos en un camarote juntos, pese que al parecer nos habían puesto separados…

Al ser tan temprano, aún montaban las literas por lo que pudimos dormir un poco.

Fuimos acumulando retrasos así que llegamos a la estación de Agra a las 12, con una hora y media de retraso, aún así nuestro conductor nos esperaba pacientemente con nuestro cartelito.

Subimos al coche, fuimos hasta la zona restringida al tráfico, cambiamos a un tuktuk, llegamos al hostel, hicimos check in, salimos del hostel, fuimos andando al acceso del Taj Mahal y … por fin… el puto Taj Mahal.

Una de las maravillas modernas, un espectáculo para la vista, un placer sensorial, una adicción para las retinas… podría pasarme horas diciendo chorradas de estas, pero es sencillamente sublime.

Se alza imponente delante tuyo, con esas formas, el brillo del mármol blanco, los minaretes flanqueandolo en perfecta simetría con la cúpula principal… y te corta la respiración.

Te deja pasmado, es una sensación entre el triunfo del “ya estoy aquí” y un deja vú, “¿nos hemos visto antes?”.

Claro que nos hemos visto antes, miles de veces, hemos visto esa imágen en fotos, documentales, películas, libros… y tenerlo delante es simplemente impresionante, más sobrecogedor que lo que uno espera.

Es hipnótico, no puedes apartar la mirada, te atrapa y no te suelta, pero creo que tampoco tienes ganas de que te suelte, es amor a primera vista.

Podrías quedarte a vivir ahí, pero la realidad es que hace mucho calor y pensar en la ciudad que hay alrededor… mejor dejémoslo así, tú por tu lado y yo por el mío, te visito, tú te muestras y yo luego me voy y te recuerdo.

Tras la visita, por cierto, con guía, fuimos a comer a un restaurante de guiris total y luego a hacer una siesta al hotel.

El hostel tiene una terracita super mona con vista directa al Taj Mahal, así que ahí echamos la tarde y ahí cenamos…

Luego prontito a dormir que el día ha sido largo y las emociones fuertes.