Cambio de planes.

📓 Cuaderno de bitácora · Día 16

Cambio de planes.

Agosto 2024 · Nikkō

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Estos días tenemos la posibilidad de ir a hacer el guiri a los alrededores del Monte Fuji. No a escalarlo, ni siquiera a mirar bajo la falda… solo a acercarnos a algún sitio dónde hacer fotos (repetidas una y mil veces en instagram).

Para ello, cada mañana toca mirar las cámaras del monte en directo, para comprobar la visibilidad, por que ir a casi 3 horas de tren para ver nubes… pues como que no nos apetece mucho.

Pues bien, hoy ha sido uno de esos días de nubes.

Pero como somos buenísimos planificando, todas las excursiones desde Tokyo son móviles, no quiero decir que las tengamos en el móvil, que también, si no que podemos moverlas en el tiempo en función de la climatología.

Oye, y si al final no vamos a ver el Fuji, pues tampoco es un drama, seguro que en Instagram ya está la foto que quiero hacer.

Como iba diciendo, hoy ha sido un día de nubes y hemos cambiado el plan, hemos ido a visitar Nikko, un pueblito en las montañas a dos horas en tren de Tokyo.

La gracia del lugar es que se encuentra todo un recinto dedicado a Tokugawa Ieyasu y su tumba.

Para los que no estéis puestos en historia del Japón, el tipo este fué el Shogun más importante del período Edo.

Poco que añadir a eso, tomamos un Shinkansen a Utsunomiya, de ahí un tren a Nikko y una vez en Nikko, a la oficina de turismo a enterarnos bien de la película.

Resulta que hay un bus que te lleva a los sitios a visitar, que puedes pillar con la tarjeta IC de turno (que según cómo es óptimo ya que cada trayecto son 220¥) o bien pagar 600¥ por cabeza y tener viajes ilimitados… nosotros ya que estábamos en la oficina pillamos el ilimitado (que luego no usamos tanto, solo para ir y volver de la estación), también nos resumieron las visitas que se pueden hacer y nos vendieron la entrada del recinto principal.

Así que para allí nos fuimos, con el autobusillo.

Paramos frente al puente Shinkyō, el típico puente de postal que todos imaginamos en Japón, que resulta que desde hace un tiempo está privatizado y no se puede cruzar… sin pagar… malditos liberales.

Lo interesante del asunto es que no lleva a ningún lugar, solo pagas para pararte en medio y que desde el otro puente de enfrente, el que cruza ahora todo el tráfico, te hagan la foto…

No hicimos el guiri tan profundo.

Desde ahí comienza el ascenso.

Primero pasas por un complejo llamado Rinnoji, que al parecer alberga parte del tesoro de Tokugawa.

Sinceramente no teníamos ni p*ta idea de qué coj**es de tiquet teníamos, así que pues ya que estábamos fuimos a entrar, y nos dijeron que ahí no…

Como para sacar el tiquet había que volver atrás y hacer cola, seguimos adelante al siguiente recinto, y ese sí.

El siguiente recinto es el Tōshō-gū, y sí, es muy Tocho…

Los edificios són de una opulencia inaudita, recubiertos con pinturas de mil colores, dorados, bronces… la verdad, miraras dónde miraras había algo en lo que poder fijarte y quedarte boquiabierto.

Fuimos realizando la visita, en el orden que establece la propiedad, que no somos nadie para contradecirles ni cambiar el orden de la visita…

Y lo que parecía algo de relleno se tornó en una visita a un lugar impresionante.

Para terminar, nos hicieron hacer cola en un último pavellón, un monje iba organizándonos, la verdad es que no teníamos ni idea de qué había ahí ni por qué estábamos haciendo esa cola, de hecho no sabíamos ni siquiera si nuestra entrada valía para eso…

El caso es que sí valía, entramos nos explicaron que era la sala del dragón y de los horóscopos y que si el monje golpeaba unos palos para llamar al dragón y el dragón (pintado en el techo) respondía… pues bien, golpeó los palos… no se si el dragón respondió, pero sí me dí cuenta que la acústica del lugar hacía una reverberación muy interesante que parecía una serpiente cascabel cuando golpeaba el monje sus palos.

Tras esa demostración de superstición y de cómo las religiones manipulan a las masas, nos fuimos a comer un ramencito calentito y unas gyozas, el restaurante, un acierto, si váis buscad el Ramen Bonten.

Después nos metimos en el Family Mart que había en frente a por café helado.

Teníamos pensado dar una vuelta por el pueblo a ver qué más podía ofrecer, además teníamos un pase ilimitado de bus… pero se puso a llover. Así que nos fuimos de vuelta a la estación.

Aprovechamos la tarde para pasear de nuevo por Shibuya y hacer algunas compras… se nos hicieron casi las 22h…

Pillamos cosillas de comer en el 7eleven de debajo del hotel y nos subimos a la habitación.

Vimos el partido de Alcaraz y Djokovich y a dormir.

Bona nit!

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