📓 Cuaderno de bitácora · Día 18
Kawagoe.
Agosto 2024 · Kawagoe
Definitivamente tiramos la toalla con el Monte Fuji esta vez. Es muy poco probable qye se deje ver, si miras las cámaras al amanecer, perfecto, a la que empieza a salir el sol, fruto del calor, se esconde… será la próxima.
De modo que teniendo aún el pase ilimitado de trenes improvisamos otra de las muchas excursiones interesantes que se pueden hacer desde Tokyo. Visitar Kawagoe, que tiene poca cosa pero chula y es un paseo de mañana larga, cosa q se agradece cuando llevas ya casi 20 días rebentado a caminar.
Pillamos el tren correspondiente para llegar a la estación central, allí un Shinkansen de 25 minutos y luego otro tren y nos plantamos en Kawagoe.
Solo salir de la estación hay una larguísima calle comercial que lleva directamente a un barrio conservado de almacenes del periodo Edo, cuyo edificio más significativo es una torre con una campana, obviamente reconstruída pero en 1893, y que su existencia se remonta a 1600 y pico.
De ahí, el camino nos llevó a uno de esos famosos callejones temáticos, un Yokocho, de dulces y pastelitos. Donde evidentemente a Ruth le hacían los ojos chirivitas.
Paramos en un Family Mart para recargar agua fría y de paso hacer un tentempié… sandwich de huevo y famichiki con su bollito con salsa tártara… sí vais a ir a Japón, apuntaros eso… es brutal.
Fuimos a visitar el enésimo templo, pero a pleno sol acortamos la visita y vimos lo esencial.
Creo que habíamos hecho más pasos de los esperados y la previsión de nubes y tormentas pasajeras había sido errónea 100%.
Encaramos camino a la estación para tomar el tren de las 15h.
Al llegar a Tokyo, era el momento de mis dos grandes caprichos, la camiseta de los Cherry Blossoms, la selección japonesa de Rugby y mi nuevo reloj.
¡Viva el mundo sin impuestos!
Al final estos malditos liberales me van a convencer…
bah, no creo…
Después de las compras, era el momento más esperado del día, la ducha, el ratito de descanso y vestirse un poco más de persona para cenar.
Llevábamos varios días sin comer carne de Wagyu, la raza autóctona de Japón, el tema de la denominación de origen es dónde las crían, en Kobe, en Hida… también hay wagyu normal sin ser de esos sitios y está muy buena también. Dicho esto continúo.
Teníamos antojo de carne, por lo que buscamos un restaurante de tipo Yakiniku, que consiste en que te traen una barbacoa a la mesa y sobre la misma hay una campana extractora para no liarla con el humo…
Resulta que buscando restaurantes de ese tipo, teníamos uno muy cerquita del hotel, por lo que no hizo falta ni siquiera pillar el metro…
Después de deleitarnos con la carne y unas verduritas a la brasa, momento peli en la habitación.
Bona nit!