📓 Cuaderno de bitácora · Día 19
Tokyo Subway.
Agosto 2024 · Tokio
Se acabó el pase de 14 días de trenes ilimitados, últimas 24 horas y fin.
Tampoco tenemos mucha intención de usarlo más allá de un par de trayectos más. Aún así, la primera visita del día lo necesitamos.
Tomamos el tren hacia la estación central de Tokyo, y por debajo de la cuidad salimos frente al recinto del Palacio Imperial.
La visita al propio Palacio no vale nada, todo el mundo coincide en que es una pérdida de 3 horas de tu vida viendo jardines y el Palacio por fuera.
Eso sí, fuimos a hacernos la foto de rigor a una de las entradas con puentes…
Como anécdota curiosa, vimos a una escuela de Coreanos hacerse una foto de grupo con la pancarta del colegio y algún mensaje tipo “Viaje de fin de curso 2024” o algo así… un agente de policía muy amable sostenía un extremo de la pancarta y pensamos “qué majo que les ayuda a ponerla bien…” pues no, les estaba obligando a retirar la pancarta, al parecer no parece “seguro” desplegar pancartas en Coreano (diría que en cualquier idioma incluido el japonés) frente al Palacio Imperial… viva la libertad, seguro que Ayuso tendría algo que decirle a este agente… si no fuera por que ella hace lo mismo… 7.291
Tras la foto de rigor fuimos a pasear por los jardines imperiales, estos sí están abiertos al público, albergan curiosidades tales como unos peces híbridos entre carpa indonesia de cola larga y carpa japonesa, que según cuenta la leyenda fué idea del emperador hacer el cruce… también hay unos pinos mediterráneos, regalo del Emérito cuando era Rey, antes de huir a AbuDabi escapando del fisco, que la leyenda cuenta que el mismo Emperador plantó… que suerte tienen los japoneses con su Emperador…
Una vez finalizamos la visita, teníamos que encontrar una oficina de tickets de la Red de metro de Tokyo, andan escondidas y solo en estaciones principales. Por suerte, estábamos en el nudo de líneas que pasan por Tokyo Central, lo malo es que es un laberinto subterráneo.
La encontramos, resulta que la Red de metro comercializa para turistas unas tarjetas súper económicas de 24, 48 o 72 horas de viajes ilimitados en la Red de Metro Tokyo y Toei, las dos empresas privadas que operan líneas de metro, recordad que dejamos de tener tren Japan Rail ilimitado…
Muy recomendable hacerse con una tarjeta de 72 horas, 3 días ilimitados por 1500¥… regalado.
Con nuestra nueva tarjeta, esperamos a las 12h en punto para activarla, así nos servirá el sábado para ir al aeropuerto.
Una vez activa, nos dirigimos a Asakusa.
Un barrio turístico alrededor de un templo igual de turístico.
Pero la visita merce la pena por varias cosas.
Gracias a los influmierders, todo el mundo sabe que debemos subir al mirador del Centro de Información Turística y hacer fotos desde ahí al templo y a la Tokyo SkyTree Tower.
Era casi la una de mediodía y sobre las dos cerraba un restaurante de mi lista, uno de los sitios más antiguos de Oniguiris… Oniguiri Asakusa Yadoroku, que desde 1953 sirve Oniguiris de verdad… y vaya, llegamos, hicimos algo de cola y nos dijeron que éramos los últimos y que solo podíamos pedir 2 oniguiris cada uno, que ya no quedaba más.
Bufff mereció muchísimo la pena, estaban fantásticos…
Después de la comida, paseamos por Asakusa, visitamos el templo, hicimos fotos…
Y siguiendo la recomendación de Xavi Lamarca , fuimos a Kagetsudo a por un Meron Pan… madre mía… habíamos probado alguno muy bueno, pero desde luego ninguno como ese…
Decidimos ir hacia el metro para ir a Ginza a que Ruth hiciera sus compras.
De camino al metro estaba Benizuru, el local instagrameado por los influmierders que sirven pancakes super esponjosos con mil aderezos y salsas por encima… dice la leyenda que tienes que ir por la mañana, pillar número y que te den “hora”…
Pasamos por la puerta, preguntamos si había sitio para dos, se lo pensaban y cuando vieron que mi intención era dar media vuelta y seguir mi camino, nos ofrecieron un plato a compartir…
No entendimos la jugada, pero adelante, entramos a probar… y bueno, sí, no está mal, pero tampoco haría cola por comer eso…
Hecha la girufada, volvimos al plan inicial, compras.
De camino al metro, hicimos una parada en una tienda de Kimonos, Yukatas y Haori de segunda mano, había cosas chulísimas. Ruth se compró un Haori para llevar con vaqueros… muy trendy.
Después fuimos al Uniqlo de Ginza y allí Ruth arrasó, y yo como es habitual me encontré con un conocido con quien charlar mientras…
Espero encontrarme a alguien conocido también el día que viaje a la Antártida…
Después de las compras, nos fuimos al hotel, a ducharnos y a cambiarnos de ropa para cenar, justo en ese momento empezó una pedazo de tormenta de película…
No se si fue por la tormenta o por que sí, pero decidimos ir bajo tierra, por las estaciones de metro a 5 calles a buscar una pizza a Domino’s.
Eso, y unas cervezas del 7eleven de debajo del hotel, y nos montamos un menú en la cafetería del hotel…
Después, serie y a dormir.
Bona nit!