Último baile en Tokyo.

📓 Cuaderno de bitácora · Día 21

Último baile en Tokyo.

Agosto 2024 · Tokio

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Lo bueno de haber planificado bien un viaje es llegar al final con días de “por si acaso”. Eso te permite tener márgen durante el viaje para cambios e improvisaciones.

En nuestro caso fuimos cambiando el Monte Fuji por otras cosas y finalmente el último día podíamos hacer aquellas cosas de “si nos da tiempo”.

Nos levantamos sin prisa, desayunamos pausadamente y salimos sin apuro.

Lo primero, acercarnos al Nissan Crossing de Ginza, un edificio que alberga deportivos de Nissan en exposición, un Skyline GT-R original de la primera edición junto un GT-R de última generación y un prototipo futurista en la primera planta y un Fairlady Z de primera generación y uno de última en la segunda planta, en europa conocemos el Fairlady como el 350Z o el 370Z ahora.

Nos hicimos fotos con los deportivos para hacer tiempo.

En las plantas superiores se encuentra la flagship store de Sony, con todas sus novedades, nos entretuvimos con el perrete cibernético, el Aibo, haciéndole monerías como a un cachorrito de verdad.

Después nos paseamos por la flagship de Seiko, era una especie de mini Corte Inglés muy pijo lleno de marcas del grupo, no solo de relojes, también de ropa y complementos… sin más…

Tras el ratito en Ginza, nos movimos a Omote Sandō.

Comimos improvisadamente en un Ramen, cuyo caldo de sésamo nos enamoró.

Allí, después de comer, nos paseamos por centros comerciales con azoteas ajardinadas, por curiosear y hacer tiempo para que bajara la temperatura…

Tras la curiosidad de los jardines colgados de Omote Sandō, decidimos dedicar la tarde a las torres de telecomunicaciones, primero la archifamosa Tokyo Tower.

Llegando nos encontramos lo que parecía una manifestación… de policías… todo muy raro…

Tras las fotos de rigor y pasear por el templo Zojoji que queda justo al lado, fuimos de nuevo al metro a cruzar la ciudad.

Llegamos a la otra gran torre, la Tokyo SkyTree.

Aprovechando que disponía de centro comercial, nos paseamos por las tiendas para curiosear souvenirs.

Después del paseo sin compras, saliendo, nos encontramos un supermercado, ¡eso sí que nos invita a comprar!

Arrasamos con las bandejas de comida preparada y con bollos para el viaje de vuelta.

La cena iba a ser sushi mientras hacemos maletas.

Al llegar al hotel, antes de la ducha tenía que descomer un poco del delicioso ramen del mediodía, y ahí andaba yo, con los pantalones por los tobillos mirando instagram, que es lo que se suele hacer en el trono, cuando me apareció una notificación en el móvil… ALERTA DE TERREMOTO… y sí, el baño empezó a tambalearse, como un tren en movimiento… sí habéis visitado a Roca en un AVE era esa sensación exactamente…

Ruth andaba en el parking fumando, cuando el móvil le mostró la alerta se acercó al operario del parking, este riendo le dijo “yes yes” y bailando los pajaritos de Maria Jesús y su acordeón le hizo entender que todo era normal, ahí abajo no se enteraron…

Y ya…

Paró, y todo siguió su curso habitual.

Tras preparar maletas, duchas y cenas, nos fuimos a la cama.

Bona nit!

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