Phra Nang Beach

📓 Cuaderno de bitácora · Día 12

Phra Nang Beach

Julio 2025 · Railay

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Nos despertamos tarde, justo para desayunar a última hora.

El plan del día era simple, playa.

Por la mañana Railey Oeste, en las tumbonas del hotel, junto a la piscina mirando la playa. Catatónicos hasta las 2 del mediodía.

Fuimos al village a por comida. Comimos un Roti, una especie de pancake tailandés relleno de cosas. Y volvimos al hotel.

Pillamos el kit de playa de la habitación, compuesto por capazo y esterillas para la arena y decidimos acercarnos a la playa del otro lado, Phra Nang Beach.

Para llegar, hay que volver al embacadero de Railay Este, y allí tomar un caminito junto a uno de los peñascos. En el camino cuevas, estalactitas, todo muy chulo, y al final un grupito de monos como los de Gibraltar, como los macacos de Gibraltar también.

La playa estaba en pleamar, por lo que cruzarla de punta a punta, para verla era una travesía divertida, a Ruth le encantó…

Una vez plantamos los pareos…

Catatónicos hasta la puesta de sol, a eso de las 7…

Tras la ducha, de vuelta al pueblo a cenar.

La idea principal era fruta, pero más allá que los locales de smoothies, no hay ningún lugar que las venda, y al parecer los de los smoothies tampoco venden su materia prima, al menos a un precio razonable.

Así pues, ayer fiché un sitio donde asan pollos y allí que fuimos. El dueño del local, nos recibió encantado y nos aseguró que es el mejor pollo asado de Tailandia.

La encargada del local nos atendió con la peor de sus sonrisas, tanto es así que le preguntamos por un plato y nos hizo la del Guiri Gilipoyas…

Luego, en otra mesa también preguntaron algo y les hizo lo mismo, por lo que vimos que no era con nosostros solamente…

El pollo delicioso, la verdad.

Al terminar, volvimos a saludar al dueño, le pregunté si la encargada era su mujer, me dijo que sí, acto seguido le dí un abrazo y le dije “sorry” al oído… los hombres en casos así de extremos necesitamos un poco de fraternidad y comprensión…

Volvimos al hotel, con la tranquilidad de haber cenado bien y haber dado apoyo moral a una persona necesitada de afecto.

Un pipi y a dormir.