📓 Cuaderno de bitácora · Día 5
Chiang Mai: el amigo Sing
Agosto 2015 · Chiang Mai
Ha sido todo un acierto tomar el tren noctuno a Chiang Mai, he dormido un carajo y he bajado del tren algo contracturado… prácticamente como si hubiese sido yo el que cargaba a lomo el tren desde Bangkok, pese a todo, mola amanecer en mitad del parque nacional que cruzas un par de horas antes de llegar.
La llegada bien, trescientos chiangmaienses repitiendo lo mismo “taxi taxi”, debe ser el saludo típico.
Pillamos hacia el hotel una especie de pickup transformada en minibus, con poco acierto por parte del tuneador, y bueno, no es el transporte mas seguro del mundo tampoco…
Al llegar a las 8 de la mañana al hotel, dejamos las mochilas en cosigna y empezamos con las visitas.
Llegamos al primer templo Wat Phra Singh y allí un señor nos abordó ofreciéndose para ser nuestro chófer/guía privado por unos pocos baths (seguramente por menos también hubiesemos cerrado el deal, pero luego os contaré cómo la lié y el motivo por el que le pagué bastante más de lo acordado) … así que como si fuésemos potentados allí nos teníais en el coche, con el hombre al que llamaremos Sing, por que por no querer parecer idiota no le insistí mucho en que repitiera su nombre… la verdad es que el tipo era la leche de majo y nos llevó a sitios que no aparecen en las guías, al menos las que yo consulté. Así que si os dejáis caer por Chiang Mai, no dudéis en buscarle, en el templo cada mañana a primera hora, vale la pena.
Justo antes de comer declinamos la visita a un parque de elefantes, pasando del rollo circense, para ir al Tiger Kingdom, por específica recomendación del amigo Klinisbut Lurs Brus, otro circo montado alrededor de los pobres animales, pero son tan monos…
Después, justo al lado, visitamos un poblado Karen, los de las mujeres jirafa, y pese a que estaba montado en plan mercadillo para ver a las mujeres con los aros en el cuello, nos dió respeto fotografiarlo… así que a quien le interese que vaya…
Fuimos a comer a un garito de carretera, esta vez nada podía fallar, llevando intérprete no podiamos errar, comimos sin picante y por menos de 3 euros por cabeza… y luego a comprar unas sedas hechas a mano, y al echar mano de mi tarjetero… no estaba! Ya la habíamos liado! Ni con chófer/guía/intérprete somos capaces… El DNI, el carné de conducir, la tarjeta de crédito y la de débito y 110 euros de porsiaca…
ASing que el amigo Sing, Sing dudarlo, empezó a deshacer el camino andado hasta el momento que yo recordaba haber tenido en mi mano el tarjetero.
Y entonces sucedió uno de esos milagros que solo suceden una vez y nunca en España. En el Tiger Kingdom estaba en recepción intacta, no habían tocado ni los leuros!
Después del susto pedimos irnos al hotel a descansar.
Después paseito y masaje en un centro donde seguro que había final feliz, aunque por pudor no lo pedimos… o mas bien por higiene?
Al salir, se habían abierto los cielos y estaba cayendo toda el agua que no había caido en estos días… la calle era un río literalmente… en solo 10 minutos ya estaba todo como para que los tuktuk fuesen con remos. Así que cenita, con un poco de picante, que ya echábamos de menos comprar acciones de hemoal, y a sobar.
Mañana os cuento más.