Kuala Lumpur, de vuelta a la civilización

📓 Cuaderno de bitácora · Día 7

Kuala Lumpur, de vuelta a la civilización

Agosto 2015 · Kuala Lumpur

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Amaneció temprano, para nosotros, no así para el taxi que habíamos pedido en el hotel para el traslado al aeropuerto… aún así, tomamos un tuktuk que nos salió por la mitad de lo que nos pedían por el taxi, en caso de haber llegado a tiempo, parece ser que jugársela tiene un precio, pero “from the lost to the airport”.

Llegar a Kuala Lumpur es, o parece ser, llegar a la civilización de nuevo, pues es solo un espejismo, al poco te das cuenta que para pillar una sim con internet para la MiFi en el aeropuerto y intentar pagar con tarjeta, no es posible, volvemos a la cultura del cash… así que de nuevo, al cajero a sacar billetes del monopoly, esta vez literal… tienen billetes de un Ringgit! Que son 22 céntimos de euro! Que vale mas el papel!

Después de eso, vuelta al siglo XXI, tren lanzadera hacia el centro, llegada a la estación central, que es enorme, y atravesar un enorme centro comercial para llegar al Monorail hacia el hotel.

Menudas vistas, es una ciudad plagada de rascacielos, puedes desnucarte mirando arriba todo el tiempo, Alvaro Guillermo Cardozo Medina pepara collarín…

Llegamos al hotel, que casualmente se encuentra en la zona de marcha, y pese a ser un país de mayoría islámica, me eché antes de ir a sobar unas buenas IPA’s en un garito molón.

Pero antes una pequeña excursión por el Bukit Nanas Forest, una puta selva en el centro de la ciudad, con monetes y canopy, y evidentemente el calor y la humedad propias de una selva… en el centro de esa selva se encuentra la KL Tower, la que fué hace algún tiempo la torre de comunicación mas alta de asia, y desde arriba un mirador para hablar de tú a tú a los rascacielos de la ciudad. Sencillamente apabullante.

La última aventura del día tuvo que ver de nuevo con el cash, antes de ir a por las birras y la cena, debíamos aprovisionar monopoly notes para los pagos, así que fuimos a la caza del cajero, que pese a que es una ciudad que a simple vista parece muy bancarizada, encontrar un cajero es complicado y no es garantía de nada, dado que muchos son de bancos islámicos que al introducir nuestra tarjeta, al momento la escupe, como diciendo “no queremos hacer tratos con vosotros putos infieles”… al llegar al restaurante las sorpresas, gratas, fueron dos, una que se podía fumar dentro, la otra, que se podía pagar con tarjeta… estamos en la zona guiri haciendo el guiri… Great!

Mañana os cuento!

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