📓 Cuaderno de bitácora · Día 1
Hanoi
Agosto 2017 · Hanoi
Lo conseguimos, en Barcelona no hicimos más colas de las necesarias, las escalas sin incidentes y los aviones on time.
Nos despertamos a 11mil metros de altura, en un avión en el que hemos compartido las ventosidades asiáticas, los llantos de los mocosos y que nos dieran de comer más que a un pavo en vísperas de fiestas. Eso sí, dormir, habréis supuesto que poco.
Al llegar a Hanoi, de nuevo, control de pasaportes en un pispas. Pero la cinta de las maletas no se dignaba a escupir nuestra bolsaca con las mochilas dentro.
En la megafonía, a base de oír el acento de Cambridge cerrao de la “charlie” varias veces, me di cuenta que llamaban a varios pasajeros del vuelo de Moscú al mostrador de información, entre ellos a un tal Alessandro Beer Beer Ou…
Nuestras maletas habían decidido que preferían los 23 grados de Moscú a los 36 de Hanoi, y se quedaban a hacer noche…
Así que ligeros como una pluma, nos fuimos a recorrer el centro de Hanoi y de paso a comprar algo de ropa para asearnos en el hotel.
Para los que ya os habéis quedado ojipláticos con los 36 graditos de Hanoi, sumadle una humedad digna de que los peces te pidan la hora por las calles… es como ver Sevilla bajo un plástico, pero comiendo fideos y la gente hablando más raro aún que los sevillanos.
Las visitas bien… si vienes lo ves, vamos que no hemos descubierto ningún rincón donde ningún turista haya estado antes, de lo contrario estaría en mi Instagram con un filtro molón y yo poniendo morritos con la mirada distraída… y esas mierdas…
Lo divertido viene cuando intentas encontrar un centro comercial europeizado para comprar gallumbos (teniendo en cuenta que has de pagar con la VISA por el tema del seguro de retraso de la maleta y tal). Si buscas la marca pátria de trapos por excelencia… verás que los Charlies son la ostia de cachondos y no contentos con poner a su tienda de mierda de ropa el nombre de Zara le añades un H&M y fusionas las dos diabólicas empresas creadas para dominar a las influencers de half hair y por si así da más pistas de lo que ahí no vas a encontrar.
Total, la solución se aparece frente a nosotros con forma de Palacio reconvertido en Mall de lujo, con marcas tan llanas como Louis Vuitton, Armani, Gucci… pero no las de Ibiza/Santa Coloma, las guenas guenas… no sin presenciar lo de los charlies cachondos poniendo en la puerta del lugar una bandera COMUNISTA del tamaño de Sants.
Un lugar que desentonaba hasta el punto que las marcas de postureo de nuevo rico ocupaban 2 de los 5 pisos del mall, la gente acude a sentarse en los bancos y a conectarse a la wifi y además con la paradoja que Ruth Sánchez Labrador y un servidor éramos los únicos verdaderos clientes de todo ese despropósito… y obviamente fuimos a la tercera planta directamente.
Hicimos nuestras compras, sorprendidos de que ni Mango, ni GAP ni las otras tiendas que visitamos consideren sus productos como kilómetro cero, si hasta en la etiqueta pone que están hechos aquí…
Pero si pensáis que todo iba a volver a su cauce después del shopping y antes de cenar… no os perdáis la entrega de “viajar por asia con unos solos gallumbos”… así es amigos, comprar gallumbos los compré, talla L… pero al llegar al hotel descubrí que las tallas aquí van por libre y que unos gallumbos de la L no te garantizan holgura… me dan para cubrir poco más que una nalga y un huevo… así que a la vieja usanza jabón lagarto y a frotar los calzoncillos, sí, los calzoncillos se han de lavar, no vale con girarlos…
Pero bien, al sol se secan en 20 minutitos y listos y aseados, con ropa nueva o frotada, nos fuimos a cenar y a celebrar mis 35 palos, que si esta etapa empieza así me borro d cumplir años a partir de hoy.
Cena excelente y ciudad vibrante… pero sin muchas fuerzas para más, dejamos la noche hanoiense pa otro ratico. UBER a precio de risa y a dormir.
Hasta mañana!