Hoi An

📓 Cuaderno de bitácora · Día 6

Hoi An

Agosto 2017 · Hoi An

← Ver la ruta de este día

No hay nada como mezclarse con los locales en su transporte público. Lo primero que hemos hecho, después pagar el hotel de Da Nang, ha sido subirnos al bus de línea 1 Da Nang - Hoi An… joder qué aventura!

En primer lugar, merece un apartado la descripción del vehículo, cuando vemos en las pelis un autobús destartalado, sucio y humeante… no es ficción, existen y cubren el trayecto de Da Nang a Hoi An, i pasan puntuales cada 20 minutos.

Un bus de los 70, echo polvísimo, con un tío a modo de conductor y otro a modo de acomodador, que también abre manualmente las puertas que en algún momento fueron automáticas y de paso asigna los asientos y cobra… a quien le parece…

Una vez acomodados donde el jefe nos mandó, nos dispusimos a disfrutar los 90 minutos de apacible travesía, tocando el claxon en intervalos de 3 segundos, esquivando otros vehículos y negociando los baches por el medio, como los campeones.

La gente subía y bajaba de aparato, vamos a llamarle así, en paradas, señalizadas o no, otros bajaban cuando el conductor decidía parar y algunos no subían por que a su merced no le venía bien detenerse por ellos…

El caso es, creemos que tuvimos suerte, cuando aún sin haber abonado la tarifa del bus, el acomodador/portero/cobrador nos da un ticket, acto seguido, el bus se detiene y sube un policía y un tipo con pinta de jefecillo dando voces y pidiendo tickets… evidentemente los focos se centran en los dos guiris de mierda que no se enteran de la película… entre gestos y señalar el billete, damos por notificado al hombrecillo de que solo tenemos un ticket para los dos, y hábilmente interrogando primero al hombre orquesta, deduce que no hemos pagado nada aún y toma la decisión, acertada a mi parecer, de hacerle cobrarnos la tarifa que viene impresa en el ticket, 17000 dongs por cabeza… 0,50€ cada uno.

Así pues, algo que tenía todos los números de terminar conmigo amenazando de muerte al hombre orquesta, se ha saldado con un tipo frustrado por no sacarse un extra hoy.

La visita a Hoi An… bien, es un pueblo antiguo convertido en una mezcla de Disneyland y La Roca Village, casas históricas mezcladas con tiendas de souvenirs y pseudo museos de las actividades y folklore de la zona.

Pero para pasear es chulo.

Para volver a Da Nang no nos la hemos jugado, en vez de hacer de carnaza para timadores en el bus, hemos tirado de poderío europeo y hemos pillado un taxi con taxímetro y datáfono, y lo más importante, aire acondicionado.

El hombre, afortunadamente, tenía puesta una lista de greatest hits occidental, cosa de agradecer después de varios UBER en Hanoi donde tuve el placer de conocer a los Operación Truño de Vietnam, la Malú Vietnamita y el Despacito del Sudeste Asiático, en la lengua de aquí “Chino chano”.

Paradojas de la vida, vivimos el momento teniente más espectacular del mundo, sonó Hotel California de los Eagles, y en el momento de su archiconocida estrofa “un chinito pescando” miré al taxista y dije “un chinito conduciendo”… (me se ocurrió asín).

Ya de vuelta al hotel a recoger las mochilas, nos dijeron que no tenían la tan necesaria ducha de cortesía, por lo que optamos por ir al baño y darnos un baño checo en la pica, que uno ya no está para finuras cuando lleva todo el santo día sudando a granel.

De ahí al tren, desde donde os escribo, tumbado en una litera vintage y algo sobada, pero con aire acondicionado!

Mañana nos despertamos en Nha Trang, 2 días de playuca para cargar pilas.

Bona nit!