La Ciudadela de Hué

📓 Cuaderno de bitácora · Día 5

La Ciudadela de Hué

Agosto 2017 · Hue → Da Nang

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Hué a fuego (literal).

Os prometo que al mirar el móvil esta mañana daban nubes y lluvias todo el día.

Pues bien, tengo quemado el cogote y, al tanto, los párpados también!

La visita ha sido espectacular, la ciudadela de Hué dicen que es la mejor conservada detrás de la Ciudad Prohibida de Pekín.

Pero joder como caía el sol! 38 grados… sol de justícia y humedades disparadas… las canalizaciones de agua por la ciudad no ayudan…

Hemos paseado 3 horas por el monumento en las que hemos bebido 2 litros de agua y hemos sudado 5…

Al terminar, hemos deambulado por la ciudad antigua, comido en la calle y pasado calor, hasta volver a la cafetería de ayer (Anh Kafe) a por un té helado de menta y manzana y un smoothie…

Cansados del calor y de patear hemos decidido probar suerte en otro local hipster de la zona… Nook Café, un rooftop bar al estilo de aquí, muy chulo y con unos zumos espectaculares (a mí, el de cebada me ha encantado…) y así haciendo pasar la tarde hasta la hora del tren.

Cuando se acercaba la hora, hemos decidido que igual era buena idea pagar una habitación de nuestro hotel, de las más cutres que tienen a 8$ la noche, simplemente para ducharnos y ponernos ropa seca (veníamos literalmente anegados). La sorpresa es que la señora nos ha ofrecido ducharnos y cambiarnos en los baños de recepción que tienen ducha. Genial!

De ahí a la estación, donde hemos llegado con tiempo, también por si hay que empujar el tren y eso…

Al subir, una escena súper cachonda, los vietnamitas, sabiendo que los vagones de primera clase (los que pillamos los guiris) no se llenan, se sientan en primera hasta que llegas y los echas… obvio… en primera vas como en un tren normal español, y en la clase baja vas en bancos de madera sin aire acondicionado… yo tampoco me conformaría… pero ahí demuestra el rostro que gastan los amigos charlies.

Al llegar a Da Nang que simplemente será dormitorio hoy, hemos dejado las mochilas en el hotel y a las 11 de la noche nos hemos comido una sopa de fideos con casquería de ternera en mitad de la calle que se me caían las lágrimas, es sin duda lo más increíble de Asia, poder comer en la calle prácticamente a cualquier hora, y comida que en casa hacemos cola para degustar…

Mañana más, pero no mejor, porque es imposible.

(Gracias a Wyoming y al Intermedio por cederme desinteresadamente su frase de cierre)