📓 Cuaderno de bitácora · Día 10
El ventilador y la gorra.
Julio 2024 · Osaka
Teníamos por delante el día más largo hasta el momento, confirmado a posteriori por mi Galaxy Watch.
Había que visitar varios puntos de la ciudad, distanciados considerablemente entre sí, para lo que se hacía indispensable un pase de Metro diario ilimitado.
La primera estación era el Kuromon Market, por lo que después del desayuno tomamos carretera y manta, lo bueno es que estaba relativamente cerca del hotel, así que la primera para era simplemente ir andando.
El mercado en sí era otra de esas galerías cubiertas, en esta ocasión repleta de puestos de pescado, el caso es que siendo las 9:45 tenía pinta de que estaban cerrando los puestos para locales, dejando paso a puestos de comida para guiris y tiendas de souvenirs.
Pues bien, en una de esas tiendas de souvenirs vimos de nuevo un ventilador de mano que los locales llevan por todas partes y habíamos estado tentados de comprar antes, así que esta vez no dejamos pasar la ocasión y nos hicimos con uno. Unos metros más adelante, como si de una aparición se tratase, una gorra sencilla del mismo color que mis pantalones y mis zapatillas, y lo mejor, por 200¥, o lo que es lo mismo 1,19€.
Así, como si lo hubiéramos hecho expresamente, a primera hora ya teníamos el kit del guiri acalorado. Podéis ver abajo la prueba.
El siguiente hito era hacerse con la tarjeta de Metro y empezar el periplo.
Para ello, junto al mercado había una estación que nos venía muy bien para ese fin, y pese a que la línea de dicha estación no tenía conexión con nuestro próximo destino, daba la casualidad de que ambas estaciones estaban unidas por un pasillo comercial larguísimo, lo que pese a la pateada hicimos por estar fresquitos…
En la siguiente parada, en Namba, caminando a 5 minutos, hay un santuario, Yasaka Namba, que pese a no tener pinta de ser muy popular entre los locales, sí lo es entre los foráneos e influmierders, un templo con un altar con forma de cabeza de dragón con la boca abierta, que desde luego era muy instagrameable.
Después de esa visita, chula pero poco interesante, nos dirigimos al Castillo de Osaka.
Este castillo no forma parte de los castillos originales, es una reconstrucción, muy bien hecha del castillo original, que al parecer no debía estar tan bien protegido como el de Himeji y lo destruyeron varias veces a lo largo de la historia.
Dentro, alberga un museo, visita prescindible teniendo en cuenta la cantidad de cosas por hacer en Osaka y la cola que había a pleno sol… además viniendo del de Himeji…
Hicimos un montón de fotos, eso sí, por que por fuera es muy chulo.
De ahí nos fuimos dando un paseo por el parque hasta otra estación de metro que nos iba a llevar al templo de Shitennō-ji, un templo muy bien restaurado del s.VI cuyo complejo es muy bonito, tiene una pagoda de 5 alturas verdaderamente fotogénica, además está rodeado por algunos estanques con tortugas.
Este sí era un templo con pinta de tener bastante actividad local, de hecho en este también estaban con preparativos para la festividad próxima (creo que del 31 de julio).
Vista la parte cultural, nos dimos otro paseo hasta la estación que nos llevaría a America-mura, una zona curiosa donde en los 80 se empezaron a abrir tiendas de moda americana, hoy además también alberga tiendas de moda futurista, algunas de temáticas como Schoolgirls o Hippie… hasta las farolas de la calle tienen forma de robots… un lugar peculiar.
De ahí fuimos andando al hotel a resguardarnos del calor y descansar un rato como cada tarde.
Al caer el sol, de nuevo nos pusimos en marcha, nos quedaba ver la zona de Shin-sekai y la torre Tsūtenkaku, obviamente por la ideosincrasia del lugar, era mejor verlo al caer la noche, por la iluminación de la torre y los llamativos carteles de los locales de comidas, al estilo de los de Doutonbori.
Aprovechamos para cenar unas brochetas rebozadas kushikatsu en uno de los locales.
Vista la divertida zona de restaurantes, luces y neones, y dado que no hacía el calor insoportable de otras noches, pensamos que sería buena idea acercarnos de nuevo al complejo del castillo, frente al mismo hay un edificio con forma de castillo medieval europeo, básicamente un centro comercial con algunos restaurantes, entre los que se encuentra uno en la terraza superior que te proporcionan una barbacoa como la de tu casa, con el carbón prendido, para que te cocines tu la carne.
En primer lugar no teníamos hambre, habíamos picado en la anterior parada, y segundo, estoy de vacaciones, no me apetece cocinar y ahumarme…
Supongo que muchos de los guiris que pasamos por ahí debemos pensar algo parecido, por lo que sólo había grupos de chavales con la barbacoa cuando llegamos, por suerte, hay una zona que es simplemente un bar, donde nos tomamos algo con las impresionantes vistas del Castillo, el parque y la ciudad al rededor.
De ahí, la idea era ir al Umeda Sky Building, subir al mirador y ver las vistas de la ciudad desde allí… estábamos en una terraza con vistas, por lo que se nos antojó innecesario, descartamos la idea y nos quedamos disfrutando de la noche frente al castillo hasta la hora de cerrar.
De nuevo, paseo, metro y hotel.
Bona nit!