📓 Cuaderno de bitácora · Día 11
A la fresca.
Julio 2024 · Takayama
Amanecimos en Osaka, como estaba previsto sin opciones ya de ropa limpia en la maleta, pero teníamos planificada sesión de Laundry en destino.
Fuimos a pillar el metro directo a la estación del Shinkansen, la parada estaba a 14 minutos andando, así que nos despedimos de Osaka sudando un poquito de buena mañana.
Una vez en el metro, todo bien, fresquitos, preludio de lo que nos esperaba en las montañas.
Pillamos a tiempo el Shinkansen a Nagoya, que menuda rima tiene… y allí el siguiente tren a Takayama, no sin antes hacer acopio de víveres en el konbini del andén.
El viaje de 2 horas y media en tren fue genial, ir atravesando paisajes montañosos, siguiendo el cauce de un río bastante caudaloso… mentalmente refrescante.
Al llegar, bajamos del tren y… fresquito, inaudito en todo lo que llevábamos de viaje… 26 grados a mediodía y lloviznando… maravilla.
Lo primero fue ir a comprar billetes para el bus a Shirakawa-go para el jueves, la excursión más cara que teníamos planificada.
Mochila a cuestas nos dimos una minivuelta haciendo tiempo para el checkin.
Visitamos el templo Hida Kokubunji con su pequeña pagoda, un árbol ginko de más de 600 años…
Después encontramos un puestecito que preparaba niguiris con carne cruda de Hida, otra maravilla…
Al llegar al apartamento, lo previsto, hicimos la colada.
Por la tarde, fuimos a dar un paseo por el pueblo, la gente suele venir los fines de semana y muchos turistas llegan por la mañana y se van por la tarde.
Así que el paseo fue en calma y fresco…
Fuimos al supermercado a por noodles de bote, además de café para la mañana y demás guarradas para tener a mano…
Recogimos la colada y cenamos.
Después de cenar, aprovechando la climatologia del lugar que invita a andar por la calle, nos dimos otro paseo, esta vez el objetivo era encontrar unos famosos baños de pies, pediluvios, que hay en el lugar, encontramos uno, el otro “el progreso” lo hizo desaparecer.
Por el camino, encontramos un 7eleven, y una vez más entramos a ver si había smoothies de frutas, que hasta el momento estaban agotados en todas las ciudades que hemos visitado, al parecer se han hecho virales en internet gracias a las influmierders.
Pues esta vez sí estaban, y la verdad… no valen nada, es decir, están bien, són lo que se espera de unos trozos de fruta helada triturados con yogurt… lo que pasa es que son muy baratos comparados con irte al bar de moda de hipsters veganos de mierda a que te los hagan con brócoli y zanahoria… que por cierto también lo tienen en el 7eleven…
Degustado el hit del verano, paseando a 25 grados y habiendonos refrescado, nos fuimos a dormir.
Bona nit!