Vuelta a la calma.

📓 Cuaderno de bitácora · Día 12

Vuelta a la calma.

Julio 2024 · Takayama

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Nos levantamos tarde, tarde para lo que venimos madrugando, sobre las 9 y pico, tomamos nuestros cafés del súper y a eso de las 10 y algo salimos a pasear.

Sí, hacía calor, pero no excesiva, se podía pasear sin sudar y el sol no abrasaba. Una maravilla necesaria después del calor de días atrás en las ciudades.

El paseo fué muy aleatorio…

Fuimos al mercado matinal de Miyagawa, un mercadillo al aire libre en la calle que bordea el río.

Acto seguido nos acercamos al Santuario Sakurayama Hachimangu, es un espacio tranquilo, al parecer se había celebrado alguno de los festivales de Julio, aún había una estructura con campanitas de cristal que suena con el viento cuando sopla…

De ahí, la visita nos llevó a deambular por las calles preservados del periodo Edo (1603 a 1868). Es una zona que te transporta en el tiempo, pese a que todo son tiendas de souvenirs, de brochetas o de sake, las calles tienen ese aire antiguo, el olor a madera calentada por el sol… es muy guapo.

Paseando se nos hizo la hora de comer y eso se tradujo en buscar el mejor sitio posible para degustar la carne de Hida, no tan famosa mundialmente como la de Kobe, pero localmente muy a la altura.

La recomendación fue Ají No Yohei, en pleno centro histórico.

Pedimos los dos platos más representativos, el Sukiyaki y el Grill… acompañados con un poco de sake local.

No hace falta decir que disfrutamos como enanos.

La carne marmolada se funde tanto si la metes en la olla del Sukiyaki como si la pones al grill, es un espectáculo visual y organoléptico.

Después de la comilona, visitamos la antigua sede del Gobierno en época Edo, un complejo enorme conservado y restaurado donde dejarse llevar a esa época.

El complejo se compone de varias zonas, la administrativa, la residencial y la tributaria.

Durante la comida yo me había puesto la camiseta fina de salsa sorbiendo fideos… por lo que la hora de la siesta la dediqué a lavar a mano la camiseta, y aclararla y secarla en la lavadora/secadora. El resultado fue perfecto. Gracias mamá por tus trucos.

Por la tarde, una vez el sol empieza a bajar, los turistas de día se van y los comercios echan el cierre, volvimos a salir a pasear, nos dirigimos al parque Shiroyama, que queda en una colina que permite ir viendo la ciudad mientras paseas.

Finalizado el paseo vespertino, arrasamos en el konbini con varias bandejas de sushi, pillamos unas bebidas y nos fuimos a cenar al parquecito que hay junto al lecho del río, a la fresca.

Cenamos, y como la temperatura era idílica, decidimos acercarnos a la estación a retirar los billetes de vuelta a Nagoya del viernes.

Después del paseito, hora de dormir.

Bona nit!

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