📓 Cuaderno de bitácora · Día 8
La cerveza sin cuchara.
Julio 2024 · Himeji
Amanecimos en la apacible isla de Miyajima, dispuestos a revertir el periplo para llegar, no sin antes tomar cuenta del desayuno tradicional.
Filete de salmón, arroz, sopa miso, tortilla japonesa y encurtidos varios, entre los más apetecibles las sardinillas…
Joder, nunca pensé que echaría tanto de menos el diabólico invento del señor Kellog.
Después de disfrutar el festín, recoger mochilas y prepararse para el calor, encaramos el viaje. Fuimos a por el ferry, del ferry al tren, del tren al Shinkansen.
Llegado a Himeji, al salir de la estación ya tienes de frente el castillo. Visto, nos vamos.
No, hombre que es un Castillo del periodo Edo, conservado pese a guerras y bombardeos y restaurado fielmente hace 9 años.
¿A quién no le iba a gustar un baptisterio romano del siglo I?
Pues lo mismo.
Fuimos al hotel a dejar mochilas, pese a que en este país el check in es a las 15h como pronto…
De ahí a un restaurante especializado en Udon, Menme, un espectáculo.
Recomendado en la web de Jisit Japan, entiendo que por que además de.estar riquísimo, hacer los fideos a mano y conservar recetas tradicionales, da la casualidad de que está delante del Convention Bureau y los empleados lo deben de conocer…
Aún así, había que recobrar fuerzas para la tarde de sol y calor que nos esperaba en la visita al Castillo (que reconozco que luego no fue para tanto).
Solo llegar al castillo, había personal advirtiendo de la importancia de hidratarse y resguardarse del sol, que estábamos en plena ola de calor, la enésima de este verano e imaginamos que no querían la noticia de un guiri hospitalizado por golpe de calor a finales de Julio, por que por poco turismo que haya ahora en comparación con primavera… ojo qué de gente…
De nuevo, la visita valía cada yen que costaba la entrada, os recuerdo que es un Castillo restaurado, pero de los 12 que aún quedan originales en todo el país, además es de la dinastía Edo, por lo que es una de las estructuras más antiguas que se conservan, vamos, que hay q verlo.
Por cierto, por 50 yenes más, menos de 1 euro, el ticket da acceso a unos jardines japoneses que hay al lado, lo pillamos.
Al acceder a la fortificación vas sorteando el intricado laberinto de muros y puertas hasta llegar a la torre, ahí te das cuenta que gracias al enrebesado sistema defensivo sobrevivió a todas las guerras de clanes, no hay huevos de llegar a la torre sin que te hayan quitado todas las vidas…
La torre es una estructura de madera de 5 plantas que se construye al rededor de 2 pilares de madera que soportan las vigas de cada planta, lo cierto que la maqueta es espectacular.
Todas las plantas son de madera y están perfectamente restauradas, incluso hay una app de Realidad Aumentada para ver recreaciones de la vida en tiempos Edo, lo malo es que en la playstore europea no puedes descargarla.
Tras la visita al Castillo, los jardines.
Son 13 jardines japoneses exactamente como se supone que deben de ser, con sus puentes, lámparas de piedra, estanques con carpas enormes… un paseo relajante y muy edificante.
Visto todo, hotel, ducha y descanso.
Por la noche tuvimos la tentación de ir a probar el plato típico de Himeji, el Oden de Himeji… buscamos en internet y nos fuimos de cervezas a un pub.
El aspecto era el de la típica franquicia de.pub inglés que puedes ver en cualquier lugar del mundo, por lo que nos dio confianza y invitó a entrar por lo familiar…
Nos sentamos en la barra, y empezaron las cosas raras… un pub con la gente hablando bajito, comiendo patatas fritas con palillos…
Pedí una cerveza… y mientras vi como servían otra, con el tirador mal regulado escupiendo espuma a borbotones en un vaso de pinta y la camarera como si eso fuese normal, vertiendo desde ese vaso la cerveza reposada en la copa a servir… retirando el exceso de espuma con una cuchara… quise llorar.
Afortunadamente mi cerveza se servía en otro tirador y no se si por que estaba mirando o qué, pero lo hicieron relativamente bien… sin cuchara.
Después de ese choque cultural, decidimos pasar por un konbini a por sushi preparado para cenar.
Bona nit!