Bangkok

📓 Cuaderno de bitácora · Día 3

Bangkok

Julio 2025 · Bangkok

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Amanece en Bangkok, aunque siendo la estación húmeda no vayamos a ver el sol. Cosa que es de agradecer, por que si nublado ya estamos a 30 grados no quiero saber…

Solo hay una cosa (de entre lo típico de las guías) que realmente no hayamos visitado en Bangkok en las dos veces anteriores que hemos estado por aquí, el Wat Arun, la primera vez estaba en rehabilitación y la segunda sólo hicimos una noche y poco más…

Así que era el único imprescindible del día, lo cual deja mucho tiempo a la improvisación y el regodeo.

Dicho esto, nos fuimos al Wat Pho, el templo del Buda Reclinado, es molón como el Palacio Real, no hay tanta gente como en el Palacio Real y está al lado del Palacio Real… tiene, además del Buda, unos jardines con estupas muy coloridas y es guay de ver, además de que el propio Buda es enorme.

Hay un montón de peña vestida con trajes típicos tailandeses haciéndose fotos con fotógrafos aficionados… es entretenido de ver, como cuando ves a los guiris con sombrero mexicano por la Rambla…

Otra cosa interesante de este templo es que queda al lado mismo del embarcadero donde un ferry, por 5 baths (0,13€), te cruza directo al otro lado, donde está el Wat Arun.

Nada más bajar del ferry hay un montón de señoras vendiendo las sesiones fotográficas disfrazados de Thai, imagino que en este lado del río se hacen el book las feas que no encuentran marido, por que madre de dios… si en el templo de Buda Reclinado las chicas haciéndose fotos llamaban la atención por la cantidad, aquí lo hacen por la calidad… o la falta de ella…

Nos paseamos por el complejo, que mas allá de la estupa grande que da nombre al templo, tiene también jardines para pasear y echar el rato.

Visto el Wat Arun, templo del amanecer, a mi me despertó el hambre… así que volvimos a cruzar en el ferry de los 5 baths hacia el otro lado y pedimos un Grab que tardó la vida misma, pero como vamos sin estrés…

De camino al restaurante vimos un templo grandote y no se, me llamó la atención, y como quedaba cerca del restaurante decidimos volver después de comer.

Elegimos para comer el Thipsamai Pad Thai, uno de los referentes en la popularización del Pad Thai como plato Nacional, o eso te cuentan en la historieta de dibujos animados que ponen en la pantalla que preside el comedor. Habitualmente hay cola, pero llegando a las 15h… a veces comer a la española tiene ventajas.

Hay que reconocer que tanto el Pad Thai clásico como el de gamba envuelto en tortilla estaban espectaculares, también unos rollitos que pedimos de entrante, y el postre un helado de coco dentro de un coco que estaba verdaderamente bueno.

Una cosa curiosa es que al pedir cerveza me dijeron que no, que ellos son healthy… no iba a entrar en detalles, pero a mi en Múnich me contaron otra cosa cuando me hablaron del desayuno bávaro… me pedí un agua de coco…

Por cierto, al lado está Jay Fai, el restaurante callejero con estrella michelín que se hizo tan famoso…, resulta que sólo abre 4 días a la semana en horario de comidas… cría fama y échate a dormir.

Para bajar la comida fuimos al templo que vimos cerca.

El templo Wat Suthat es un Templo budista del siglo XIX, famoso por su estructura de teca roja de 20 m de altura y su Buda de bronce de 8 metros.

Nos paseamos y hicimos fotos.

Incluso presenciamos una ceremonia religiosa, con un montón de monjes rezando… Ruth casi entra en trance… o se casca una siesta, según quién cuente la historia…

Nos fuimos para el hotel, disfrutando del atasco en un Grab con aire acondicionado… Ruth seguía en trance…

Nos dimos un agua al llegar y la señorona de Ruth se fue a que le dieran un masaje, yo aproveché para entrar en trance.

A su regreso, nos acercamos al centro comercial a echar lo que quedaba de tarde y cenar algo.

Fuimos al MBK, que vuelve a ser el epicentro de las falsificaciones, la vez anterior que estuvimos fué muy raro, las habían retirado… pero parece que eso duró poco. No compramos nada, pero el paseo estuvo entretenido.

En los pisos superiores, como en todo mall comercial está el food court, así que la cena iba a ser allí.

Coco Ichibanya, la cadena de curry japonés que no probamos el año pasado en Japón, nos llamó poderosamente la atención, así que un curry para cenar, picantes, tentando a la suerte…

Tras la cena, retirada, me puse la peli de la noche anterior, que por cierto, ni 10 minutos vi, tuve que echar para atrás hasta el minuto 6… la terminé y a dormir.