📓 Cuaderno de bitácora · Día 5
Chiang Rai
Julio 2025 · Chiang Rai
La noche tampoco fué excesivamente reparadora, por lo que sea no nos hacemos con el horario, pero sin más.
Madrugamos un poco, para recoger equipajes, desayunar y tomar el Grab al Aeropuerto secundario de Bangkok, Don Mueang, otrora el principal y primer aeródromo comercial de Asia. Data de 1914, obviamente renovado, igual hace unos años, pero no está nada mal.
Se podía llegar combinando Skytrain y un tren, pero el trayecto pasaba de 35 minutos a una hora y poco… así que por un puñado de Baths…
En el aeropuerto había un stand con un grupo de escolares tocando algo que se podría llamar música, en unos días es el cumpleaños del rey y están con las celebraciones…
Por lo demás, sin más, un aeropuerto donde hace frío, mucho, ¿será una tapadera y en realidad crían pingüinos? No lo sabremos.
Como era de esperar, el aeropuerto de llegada era aún más pequeño, aunque también tenía el stand de niños músicos. Salimos, tomamos el grab y tiramos al hotel.
Por el camino, nada sorprendente, un pueblo rural que si no fuera por los templos (de reciente construcción) que visitaremos mañana, no tendría absolutamente nada. Destacar la proximidad con la frontera con Myanmar y Laos, el triángulo de Oro, lugar donde se concentró durante años el tráfico de opio.
El hotel bien, debió tener un momento de esplendor en los 90, pero no le falta de nada, salvo ascensor.
Cama enorme, aire acondicionado, piscina…
Dejamos las maletas y fuimos a comer por ahí.
El paseo fué corto, el centro es pequeño, todo está cerca, salvo lo que nos interesa.
Comimos el plato típico del norte, el Khao Soi, una sopa de curry con fideos gordos y un curry rojo de cerdo con arroz.
El compi que nos atendió nos dio indicaciones de cosas que ver por el centro, las 2 cosas, vamos…
El reloj del pueblo, un mamotreto dorado en medio de una rotonda, y un par de templos.
El primer templo, el más antiguo, mezclaba decoraciones budistas e hinduistas, era bastante curioso.
El segundo templo, más bien un monasterio, era el sitio donde se “encontró” el Buda Esmeralda que hoy se exhibe en el Palacio Real de Bangkok. Hay una copia aquí.
Tras el paseo, un café con hielo reconfortante para celebrar que nos respetó la lluvia… hasta los últimos 50 metros de vuelta al hotel, donde fuimos después del café a acomodarnos y hacer una siesta.
Planes para cenar no teníamos, más allá de dar una vuelta y acabar en el Night Market.
Vimos la ciudad en low seasson, con casi todo cerrado, las chicas de moral distraida que te hacen los masajitos con happy ending estaban soberanamente aburridas, y los centro de venta de camnabis secando la planta…
El Night Market desangelado en esta temporada, no era mas que algunas tiendas abiertas de suvenirs, rodenando una plaza donde se servian comidas y bebidas, unas 100 mesas tenía, ocupadas 3.
Fuimos a por unas pizzas.
De camino de vuelta al hotel, a 23 grados, fué el primer momento en días que estuvimos a gusto paseando.
Parece que esta noche sí tenemos el horario bien.