Koh Rong y Sihanoukville

📓 Cuaderno de bitácora · Día 12

Koh Rong y Sihanoukville

Agosto 2017 · Koh Rong → Sihanoukville

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Es genial haber amanecido en un paraíso como la isla de Koh Rong, pese a que ha estado toda la noche lloviendo como si se acabara el mundo, de buena mañana se ha calmado.

Hemos bajado a desayunar y el dueño de los Coconut Beach Bungalows nos ha dicho que ya que el barco venía a por nosotros a las 15:30, podíamos hacer uso de la habitación hasta entonces (que familia más adorable). Así que visto que el día seguía nubladillo he dedicado la mañana a hacer lo que se me da mejor, nada.

Una vez terminada la mochila me he sentado en el porche a tocarme la huevada a dos manos contemplando el horizonte… si me pagaran por eso… Amancio sería un pelagatos…

Ruth en cambio, ha preferido bajar a la playa, y aprovechar algunos rayos de sol que se han colado entre las nubes… rebozarse en la arena… y remojarse cual legumbre antes de cocer.

Después, terminar de recoger, duchita rápida y la última comida. El barco ha llegado puntual, hoy no había Taxes extrañas que satisfacer, pese a que yo tenía pensadas un par de respuestas épicas… prevenido puedo ser muy taimado, así que me las guardo por si se tercia.

La tarde ha sido un poco más decepcionante, iba todo tan rodado que 2 tonterías han podido con mi humor, la falta de costumbre.

El hotel, tiene una pinta estupenda… hasta que te dan la habitación de los horrores, con enchufes que no funcionan, un baño con humedades… pero bueno, lo elegimos por ubicación para hacer una noche de paso…

El otro tema ha sido la SIM para tener datos en el mifi… lo hemos tenido que comprar en un puesto ambulante y la señora no sabía configurarlo y yo menos… así que tengo una SIM de 5 dólares que no vale ni pa tomar por culo… me ha frustrado. Mañana en la capital lo soluciono.

La parte positiva, y de verdad que lo ha sido, ha sido por casualidad elegir un restaurante por tener un 4,7 en Google y que haya resultado ser una escuela de cocina para chavales en riesgo de exclusión… era un poco más caro que la media por aquí, pero sólo ver que era una fundación con ese fin, nos ha dado igual, es más, nos ha parecido muy barato, por que la calidad de la comida, la variedad, el sabor, la presentación y el servicio han sido impecables.

Todo un reconstituyente para mi ánimo el restaurante Sandan.

Poco más, mañana volvemos a madrugar.

Bona nit.